Cómo equilibrar nuestro campo energético: Energías

Antes que un cuerpo físico, somos energía. Esta explica lo que nos ocurre a nivel físico y mental. La medicina energética la usa para prevenir y curar.

Un estudio de la prestigiosa doctora Ana María Oliva nos explica como estamos formados de energía y como equilibrarla correctamente.

Profesionales de distintos campos coinciden en investigaciones que llevan a nuevas maneras de diagnosticar y tratar las enfermedades. La “medicina energética” es el resultado de estos avances y se basa en la acción sobre la estructura energética humana. Su objetivo es ofrecer al organismo, mediante una intervención respetuosa, las instrucciones o la energía necesarias para que recupere el equilibrio.

El tratamiento energético reconstruye poco a poco la salud. Hace de la sanación un viaje en el que el protagonista es siempre la propia persona y la salud no se limita al cuerpo físico, sino que abarca también otros muchos aspectos ambientales, emocionales, mentales y espirituales.

 

La medicina energética y las tecnologías que utiliza ayudan a entender que el ser humano no es solo una máquina biológica, sino una entidad que se expresa en un cuerpo físico, en una estructura emocional y mental, y que goza de una consciencia que le permite elegir.

La medicina energética actúa sobre el campo electromagnético del cuerpo para restaurarlo. La bioenergía es la energía de origen biológico. Todos los seres vivos intercambiamos energía, la emitimos y la recibimos. Probablemente tenga componentes muy diversos, aunque solo podemos medir la electromagnética.

La medicina energética basada en conocimientos actuales recoge la filosofía integradora de la medicina natural. De esta manera tiende un puente entre cosmovisiones distintas y apoya el cuidado de la salud a partir de las energías que nos constituyen.

Las ondas sustituyen a las pastillas

A través del análisis del campo de energía se descubren las causas de los trastornos –excesos, carencias o bloqueos en diferentes partes del cuerpo– y se actúa terapéuticamente sobre ellas. No se suprime la respuesta del cuerpo a la enfermedad, sino que se colabora con ella.

Hay ondas que sirven para relajar, otras para activar procesos biológicos (hormonales, metabólicos, nerviosos…) o para eliminar patógenos. Las hay para casi cualquier cosa que uno pudiera pensar.

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